Archivo mensual: noviembre 2011

Cuatrocuentos #15

Con textos de Carlos Cortés (Costa Rica), Alejandra Zina (Argentina), Israel Centeno (Venezuela) y Elsa Drucaroff (Argentina) Además, Viviana Paletta recomienda “El hombre que amaba los perros” de Leonardo Padura (Cuba).

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Carlos Cortés: “Náuseas”

Restregó sus manos con alcohol en un gesto de exagerada pulcritud y reclinó a Tania en la camilla. Yo permanecí en la sala de espera. Cuando escuché la orden de que se quitara la ropa sentí una brutal opresión en el pecho y estuve a punto de tomarla del brazo e irnos de ahí.

Oí que Tania le contestó: “Tiene las manos frías”. Entonces empezó el ruido. Bajo la camilla imaginé cajones metálicos llenos de instrumental quirúrgico, que resbalaban y entrechocaban entre sí. Ese era el ruido y era terrible. Unos minutos después cesó. Regresaron a la sala y Tania y yo nos ubicamos frente a su escritorio como si fuéramos pacientes. Sigue leyendo

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Alejandra Zina: “Cumple de mamá, 1991”

Lo de siempre.

Eso pensaste.

Lo de siempre.

La Negra y José eran tus mejores amigos. Los únicos que dejabas entrar a la casa. No era la primera vez que tu mamá los invitaba a su cumpleaños. Ya habían venido antes. A ellos no les molestaba. A la que le molestaba era a vos. ¿Por qué tenía que invitar a tus amigos? ¿Por qué no se hacía amigos de su edad? Si hubiera otros invitados, todavía. El problema era que ellos iban a ser los únicos. Sigue leyendo

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Israel Centeno: “Un gorila en la niebla”


“Of our elaborate plans, the end”           

Tengo la mala costumbre de invitarme a cenar a la casa de mis amigos. Soy impertinente. Uno de estos días Calixto o Margarita terminarán por echarme.

Me presento puntual al finalizar el día. No les doy tiempo para cambiarse, bañarse ni para estar un poco a solas. Soy peor que una venganza. Tengo otros amigos, podría molestar a Alberto y a Consuelo o  a Ramón, que anda divorciado.

-Cuando se ha vivido algo te das cuenta de que puedes franquear la puerta de cualquier persona -le dije a Calixto mientras sacaba una botella de ron de la bolsa de papel. Sigue leyendo

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Elsa Drucaroff: “El certamen”

A Sol Glik, que se llamaba Mónica.       

¿Te acordás, hermana, qué tiempos aquellos?
La vida nos daba la misma lección.

M.E.W.

 

Soñó con unas zapatillas verdes. En el sueño eran las que se había calzado miles de veces durante los tres años que vivió en Francia, las que la habían llevado por las picadas de los veranos europeos, completamente desnuda pero con los pies protegidos, trepando escollos de piedra en una isla de Grecia junto con otras personas desnudas como ella, como aquel holandés alto y hermoso que trabajaba en programas de rehabilitación de yonkees y la amó fugazmente una tarde sobre la arena, algo escondidos entre rocas color vino de la playita de acceso difícil, justamente bautizada playa roja por la comunidad de hippies que había habitado la zona a comienzos de los años ’70. Soñó con unas zapatillas verdes cuidadosamente guardadas en una caja que también tenía papeles que mentaban momentos dolorosos de aquella misma juventud, Sigue leyendo

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